Como seres humanos tenemos el instinto de que cuando recibimos algo nuevo lo cuidamos como si fuera oro, tanto que hasta a nuestros celulares les hemos dejado el plastiquito protector con el que viene de fábrica disque para que “nos dure más”. Tenemos miedo de descomponer, rayar o PERDER eso nuevo que hemos recibido, y algunos hasta usamos ese instinto en lo que respecto a nuestra Salvación. Pero en este breve artículo vamos a explicar algunos versículos que nos hacer creer que podemos perder nuestra salvación.

De dónde nace la idea de perderla

Uno de los versículos más famosos que se usan para infundir temor a las personas en cuanto a perder su Salvación es el siguiente:

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor – Filipenses 2:12 (RVR1960)

He escuchado incluso a algunos predicadores, basados en ese versículo, decir que debemos de “abrazar” nuestra Salvación con temor y temor, porque si no la vamos a perder. Sí, abrazar, así como abrazar tu celular nuevo para que nunca se caiga, pero más extremo. Y usan la palabra “abrazar” queriendo indicar que si no te portas bien te van a quitar eso que se fue dado como un reglado, tu Salvación. Esta idea es incorrecta y fuera de contexto.

Si leemos versículos antes, nos daremos cuaneta que el tema que el apóstol Pablo está tratanto con los Filpenses en esta carta no es sobre Salvación, sino sobre su conducta y pone como ejemplo la conducta de Cristo para edificación de ellos. El tema nunca fue Salvación, fue sobre la conducta de un cristiano nacido de nuevo. Entonces, ¿por qué hace referencia a la salvación? Lo hace porque ese tipo de conducta que el describe es fruto de Salvación. Por eso dice “ocupaos en vuestra salvació” o, como dice en otra versión “esfuércence por demostrar los resultados de su Salvación”. En la carta a Tito podemos ver algo sobre esos resultados:

En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio. – Tito 2:11-12        

Salvos por gracia

Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.- Efesios 2:8-9 (NTV)

Además, ¿cómo siendo la Salvación incondicional se vuelve condicional? No tiene sentido. La Salvación te fue dada por gracia, no por tus obras o comportamiento, sino por puro amor de Dios, su amor eterno y perfecto, el amor que te tuvo desde antes de la creación del mundo (Efesios 1:4-5) y desde el vientre de tu madre (Salmos 139:13).

Dios te dio la Salvación, te hizo hijo suyo, te liberó de la esclavitud del pecado y envió a Jesús morir en la cruz aún sabiendo que te ibas a equivocar después de recibirlo y creer en su obra redentora, porque nunca dependió de ti sino de su amor demostrado en la cruz.

Dónde dice que la salvación NO se pierde

Realmente, los versículos que usan para “demostrar” que la Salvación se puede perder son pocos, pero los versículos que indican y enseñan sobre una Salvación eterna, segura en Cristo y que no perderemos jamás, son muchísimos más. Te dejo un pasaje de Romanos 8 para tu edificación y te invito a seguir indagando las Escrituras para que sepas que el amor perfecto del Padre es incondicional y eterno

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Como está escrito:
    Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
    Somos contados como ovejas de matadero.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. – Romanos 8:33-39 (RVR1960)

 

 

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